Dime que lo
escribiste tú,
dime que lo
escribiste para mi,
entonces yo
agacharé la frente,
y mi mirada
tímida se unirá a la tuya.
Dime en silencio
las palabras que salpican,
que mis oídos
ansiosos anhelan escuchar,
lo haré, te miraré
y me iré,
pero bendito
momento del amor eterno!
Frescura,
amargura, piedad sin miedo,
sollozos no
correspondidos ni jamás entendidos,
bendita maldición
poder amarte en silencio,
infinita soledad
que me abrasa...
Aun así, lo
acepto, y sigo mi camino,
sin rumbo alguno,
en búsqueda de ti,
entre mi
interminable soledad,
respiro, sonrío,
y sigo mi camino...
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